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El feminismo temprano de Carlos Castilla del Pino

Dosier Centenario de Castilla del Pino (1)

Nota editorial: El centenario del psiquiatra y escritor cordobés Carlos Castilla del Pino (15.10.1922-15.5.2009) tuvo cierto eco en Andalucía, dio lugar a un importante acto institucional en el Instituto Cervantes de Madrid y fue prácticamente silenciado en la prensa nacional. Esto última contrasta con el importantísimo papel que tuvo Castilla del Pino en el mundo intelectual español desde los años finales del franquismo hasta los iniciales del siglo veintiuno.

Con el presente texto inédito de Amelia Valcárcel sobre el papel de este autor en el temprano feminismo español iniciamos un pequeño dosier en su memoria.


El libro Cuatro ensayos sobre la mujer fue uno de los grandes éxitos editoriales de su momento. Se tiraron más de veinte ediciones legales y muchas más que no lo fueron.  Entraba un tema, el feminismo de la Tercera Ola, que reverdecía en todo Occidente. Lo que Carlos Castilla colectó en ese volumen fueron ensayos separados, cada uno de los cuales contenía una visión progresiva del tema.  

En el primero de ellos, se enfrenta al feminismo con la suspicacia con que lo hizo toda la izquierda española, entonces y además, clandestina.  Es cierto que “la mujer”, pues siempre utilizará este genérico, está alienada. Pero no puede lograr su liberación sino como parte de la liberación total de la sociedad, por lo tanto el feminismo radical se equivoca.  Como agenda, se hace cargo de la necesidad de lo que entonces se llamaba “planificación familiar”.  

En el segundo ensayo su visión es más profunda y se dirige a conocer el modo por el cual se deviene mujer.  Se las compone para explicitar el aprendizaje del narcisismo y la pasividad. Sin la alienación de las mujeres, ni la familia ni las normas que ella enseña pueden ser establecidas. También esta alienación supone un vasto conjunto de relaciones objetales. Las mujeres, por madres, enseñan la sociabilidad y además, estabilizan el sistema.  

En el tercer ensayo, dedicado a la pareja, Castilla del Pino describe con minuciosidad los cambios que en el ambiente estaban produciendo las nuevas posiciones y la fortaleza de la clase media.  Y aborda el fracaso matrimonial, cuya etiología dictamina en términos schopenhauerianos: en el matrimonio, varón y mujer no buscan la misma cosa. No es realista pedirle al amor que dure eternamente. El noviazgo está lleno de simulación y de él surgen matrimonios en que los individuos no se conocen realmente. La relación de pareja, así como las relaciones de varones y mujeres en general, están en un proceso de cambio, pero los cambios no se han internalizado todavía1.  Son estos años franquistas en que ni siquiera el divorcio existe y las españolas viven en muerte civil.  Aboga Carlos Castilla pues por el divorcio.  

En el último ensayo realiza una reflexión sobre su práctica médica.  Recibe muchas pacientes que le relatan lo mismo: se dieron cuenta tarde y están arrepentidas de la situación a que han llegado y en la que viven. Según es la situación de las mujeres y su general falta de medios educativos, están por su mayor parte impedidas para obtener una identidad funcional. La liberación femenina se muestra como algo intrincado, si bien las apreciaciones que hace de la situación son cada vez más finas. Las mujeres son muy capaces de realizar análisis muy precisos de sus situaciones, pero no tienen la misma precisión en sus objetivos2. Los cambios cuantitativos no han logrado alcanzar la igualdad cualitativa. Lo tienen difícil las mujeres porque la erotización de la sociedad trabaja en su contra. La relación interpersonal hombre-mujer no se realiza sobre la base de relaciones totalizadoras, sino sobre el carácter específicamente sexual, de cuasigenitalidad, de las mismas. «La persona deja de ser tal para ser su sexo. El valor de cambio que adquiere es ese precisamente. Por eso, fuera de la relación sexual, la persona no interesa»3 . Los varones se comportan fetichistamente con las mujeres: son objetos. El feminismo de Carlos Castilla es auroral, distante y con capacidad analítica, pero definitivamente poco empático.  De hecho, ni la palabra le gusta. Aun así estos trabajos suyos fueron determinantes para el surgir y afianzarse del feminismo y su dialéctica en aquellos primeros años, tanto en objetivos como en argumentaciones, en aquellos primeros años.   

PODRÁS LEER ESTE TEXTO COMPLETO PRÓXIMAMENTE

  1. Castilla del Pino, C. (1971) Cuatro ensayos sobre la mujer. Alianza. Pág. 93. ↩︎
  2. Castilla del Pino, C. (1971) Cuatro ensayos sobre la mujer. Alianza. Pág. 107. ↩︎
  3. Castilla del Pino, C. (1969) Psicoanálisis y marxismo. Alianza. Pág. 124-25. ↩︎

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